A las 6 y pico

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26/12/2005

Entre tus muros

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Llegué a vos intrigada. Me senté en un escalón tan pequeño como yo y te observé: eras extraña, enorme, desafiante. Tu perfume me inundó, tan único, tan tuyo. Luego vino el primer día, y el miedo se mezcló con la angustia de no comprender. Me sentí perdida, asustada, y te odié. Y seguí odiándote por cuatro, cinco años. Cualquier excusa era buena para alejarme de vos: la lluvia, un resfrío, hasta un capricho. No te entendía, no me entendías, y me hacías sentir como un pez sobre la arena.

 Hasta que un día llegó alguien, yo me acerqué o ella se acercó, y las palabras apenas hicieron falta: podíamos hablar con la mirada. Entonces tu rostro cambió, y fue el de ella; era llegar, encontrarla, y todo caía en su lugar. Cada pequeña anécdota del día anterior, cada vuelo de nuestras alas de niñas era compartido sin guardar nada. Poco tiempo pasó antes de que, imperceptible, mi odio por vos se fuera diluyendo como un pequeño río en el mar.

 Pronto, alguien más se acercó y le abrimos las alas. No lo sabía, pero había empezado a quererte. Vestidos grises, abrigos azules, hasta dejaron de parecerme horribles, me veía bien en ellos. Era yo. Mi nombre significaba mucho para vos... y para mí. Me enseñaste que valía, que pertenecía. Que podía mostrarme tal cual era y aún así me aceptarías,  incondicional.

Cada uno de tus rincones, cada baldosa gastada, cada árbol de castañas era mío. Tu salón de actos, con sus cortinados de terciopelo rojo, donde nos convertíamos en damas antiguas, en héroes patrios, en pajaritos. Tu capilla silenciosa, siempre en penumbras apenas traspasadas por el azul de los vitraux. Las lucecitas rojas, el sagrario de oro, en el que mis dioses me esperaban para oír cada una de mis plegarias. Paz, armonía, fortaleza. Nada podía dañarme entre tus muros, estaba a salvo. Mis pies se amoldaron a tus pisos de piedra, las mismas piedras que sostuvieron los pies de mi madre niña.

El último año quisimos revivir la magia de la infancia, y nos disfrazamos de nosotras mismas, pequeñas. Usando tu escenario, viajamos diez años al pasado. Ensayamos mil veces, cantamos, reímos. Llegó el día y todo fue luces y música. Y entonces, frente a los reflectores que me cegaban y alegre como pocas veces h

... (... pincha y lee, que no acabé)
Lunes, 26 de Diciembre de 2005 08:47 Autor: a_las_6_y_pico. #. Tema: Nofret Hay 9 comentarios.

12/12/2005

Mi micro mini: Espanto

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-¡¿Qué haces aquí, abuela, si has muerto hace cinco años?!

-¡¿Qué haces tú aquí, niña, si sólo tienes quince años?!

Lunes, 12 de Diciembre de 2005 01:18 Autor: a_las_6_y_pico. #. Tema: Nofret Hay 5 comentarios.

05/12/2005

Mi barquito no da abasto...

Desde que casi todos tienen sus sitios personales, veo que hemos dejado algo abandonado este espacio común, un sitio que me permitió compartir textos que no hubieran sido aceptados en atra por ser muy sencillos, más cercanos a páginas de mi diario íntimo que a textos literarios. Y que también me permitió leer a los demás sin tener que hacer largas recorridas por toda la red. Ha sido el lugar de encuentro de los atramentos y amigos que no damos abasto para visitar asiduamente todos los blogs y páginas, que empiezan a hacerse incontables. Me gustaría que siguiéramos poniendo aquí nuestros textos, además de colgarlos en los sitios personales, así no nos perderíamos ninguna perla por navegar en océanos de letras ya demasiado vastos (Es que mi barquito es pequeño y viejecillo) ;)

Lunes, 05 de Diciembre de 2005 01:15 Autor: a_las_6_y_pico. #. Tema: Nofret Hay 13 comentarios.

22/09/2005

Dos angelitos

3 angelitos.jpgUna vez tuve un sueño extraño. Fue muy vívido, pero lo recuerdo tan lejano que siento como si hubiera sido en otra vida. Durante muchos años lo había borrado por completo de mi mente, pero ahora ha vuelto y no puedo sacármelo de la cabeza.
Vos y yo éramos dos angelitos en el cielo ¡Ja! ¡Qué tontería! Estábamos en una fila larguísima, en la que miles de angelitos como nosotras esperaban su turno. Sin embargo, avanzaba rápido. Recuerdo que a vos te tocó antes que a mí. Nos dijeron que seríamos niñas, y que nuestra sangre se mezclaba en algún punto del pasado. Una forma un poco rebuscada de decir que seríamos de la familia (nada era muy claro en ese lugar). Así que, antes de que bajaras, nos detuvimos un minuto a charlar. También nos habían dado un papelito doblado, que teníamos terminantemente prohibido mirar. Yo, obediente, hice lo que debía: guardé mi papel en el bolsillo del camisón y ni pensé en verlo, hasta que noté que vos lo estabas desdoblando.
-Yo lo miro- dijiste, encogiéndote de hombros.
-¡Pero eso no es lo que hay que hacer! Tenemos que entregárselo cerrado a la señora de negro que está en... - pero no me dejaste terminar y ya habías abierto tu papel. Te quedaste sorprendida al principio, después te reíste:
-¡Ah, bueno! Siendo así... ¡Menos mal que lo abrí!- y tus ojos brillaron de forma extraña. Entonces no aguanté la tentación y abrí el mío. Vos viste mi papel y yo el tuyo. Y nos miramos. Yo no sé qué cara habré puesto, pero la tuya me quedó grabada: no era de enojo ni mucho menos, era tu expresión pícara y despreocupada de siempre. Era evidente que sabías qué hacer.
En eso estábamos, cuando un señor de barba blanca se nos acercó muy enojado. Nos dijo que, apenas tocáramos la tierra, debíamos olvidar lo que habíamos leído y su significado. Pero vos me miraste de reojo, y supe que no tenías la menor intención de hacerle caso.
Y te tiraste para abajo.
-¡Nos vemos!- me gritaste desde el aire. No esperaste el transporte que debía bajarnos, te tiraste en caída libre y revoloteaste un buen rato usando tus enormes alas, dejándote llevar por el viento y haciendo cabriolas. Flotabas entre las nubes ligera como una pluma, riéndote y disfrutando a pleno del viaje. Yo sacudí la cabeza. No se suponía que bajáramos así. Esperé mi transporte con las alitas bien plegadas y bajé como dios manda.

Ahora que ya te has ido, este sueño está de vueta en mi memoria y puedo ver todo con claridad, especialmente lo que estaba escrito en tu papel. Sólo era un número: treinta y cinco.
Y el mío... el mío... si yo también me hubiera acordado de él... si no lo hubiera olvidado todo apenas toqué la tierra... .
Jueves, 22 de Septiembre de 2005 08:43 #. Tema: Nofret Hay 9 comentarios.

15/07/2005

Desengaño

Desde mi concepción se esperaron grandes cosas de mí. Aún recuerdo lo radiante que solía verme, joven e imponente. Nadie quedaba indiferente ante mi porte y belleza. Grandes logros vaticinaba de mi vida que apenas empezaba: prestigio, viajes, fiestas, rodearme de gente importante. Esa fue, creo yo, la causa de mi desgracia. Jamás dudé que todo era posible para mí, ni por un minuto dejé de creer que mi vida sería larga y productiva, llena de aventuras, llena de éxitos. Fue por eso que no dudé en devorar el tiempo, en correr más de lo que debía. Me creí (o me hicieron creer) infalible, inmortal.
Nunca hubiera imaginado que mi existencia sería tan breve como un suspiro, y que pronto me sumiría en la peor de las tragedias. ¡Cuánto brillé! Pero qué corto fue. Y, por tanta expectativa, por tanta fantasía pueril sobre mi fulgurante futuro, mi caída fue aún más estrepitosa. No podía aceptar que me estaba hundiendo en el medio de la nada, en un mundo congelado. Grité por ayuda, pero nadie respondió. Sé que hubo quien me oyó, pero mis gritos fueron ignorados. Nadie creyó que, justamente yo, podría necesitar que me socorrieran. Resistí cuanto pude, pero finalmente me quebré y me hundí en la más profunda oscuridad. Cuánta vida esperé, cuánta vida desperdiciada. Hasta mi nombre me quedó grande, tristemente ridículo, patético en su ironía: Titanic.
Viernes, 15 de Julio de 2005 20:27 #. Tema: Nofret Hay 12 comentarios.

08/07/2005

Texto basado en imagen

cometa.jpgEste es un texto inspirado por una imagen, el de Pelusa también lo fue (si gustan saberlo, el culpable es Jimul!) :P
(las imágenes que puse son similares a las que él propuso, aunque no son las mismas porque no sé cómo pegarlas acá)


Un día muy importante

Valeria se fue a la cama más tarde que de costumbre ese día. Sin embargo, no conseguía conciliar el sueño. Su jefe le había prometido un importante ascenso si lograba cerrar el trato con los japoneses en la compra de los terrenos a su cargo. Y mañana era el gran día. Ya tenía todo planeado, cómo iniciaría la charla, debería sonar segura y relajada. Luego, sutilmente se aseguraría de mostrarles a los extranjeros todas los beneficios que el negocio les acarrearía. Y finalmente, pactaría el precio. De eso dependía todo, de que lograra un buen precio.
Estaba casi segura de que lograría cerrar un buen negocio y, aunque no quería hacer planes aún, no podía evitarlo y por momentos su mente divagaba imaginando lo que sería su vida como vicedirectora de la sucursal más importante de la empresa. No había sido pura suerte, si bien un tío bien posicionado le había conseguido el empleo once años atrás. Había estudiado administración de empresas durante ocho años, se había graduado con honores gracias a todos esos años de estudios agotadores, sin permitirse distracciones que la alejaran de su objetivo. Había hecho cursos de post grado hasta llenar un largo currículum que le había permitido, finalmente, estar a los treinta y ocho años a punto de convertirse en vicedirectora de una de las empresas más importantes de la región. Valeria se hallaba con su autoestima por las nubes. No podía dejar de felicitarse a sí misma por todos esos años de duro trabajo y por su férrea voluntad. Ya habría tiempo luego para formar una familia y todo eso que tan sin cuidado la había tenido hasta ahora. Ya lo había hablado con su novio, y ambos estaban de acuerdo en esperar a lograr el mayor éxito posible en sus carreras antes de casarse. Sabía que el reloj biológico corría y ya no le quedaba mucho tiempo para la maternidad, pero ni ella ni su novio tenían objeción a la adopción. Y, con su situación económico-laboral, sabía que no tendrían problema en conseguir un bebé tan rápido como quisieran.
Todos los detalles del trato con los japoneses ya estaban tan pulidos que no había absolutamente más nada que pensar, así que decidió ocuparse de cosas menos importantes, y algo más gratificantes, como la ropa que usaría al día siguiente. Con los ojos abiertos como dos huevos, y sin el menor atisbo de sueño, se levantó de la cama. No, la falda marfil era algo corta, la azul marino le daría un aspecto más serio, y combinaba perfectamente con la camisa blanca que había lavado y planchado tan cuidadosamente. Se dirigió al ropero, sacó la falda azul y la llevó a la cocina para plancharla. Mientras repasaba cuidadosamente la fina tela, no pudo evitar una sonrisa: seguramente, sería una de las últimas veces que se oc... (... pincha y lee, que no acabé)
Viernes, 08 de Julio de 2005 11:15 #. Tema: Nofret Hay 5 comentarios.

04/07/2005

La verdadera Pelusa

Pelusa.jpgElla es la verdadera Pelusa, está bastante más arruinada y vieja que el elefante de la foto que ilustra el texto, pero ya que encontré su foto, no quería dejar de presentárselas. :)
Lunes, 04 de Julio de 2005 11:12 #. Tema: Nofret Hay 4 comentarios.

02/07/2005

La elefanta Pelusa

elefante dos.jpgLa elefanta Pelusa tiene más de cincuenta años, vive en el zoológico de mi ciudad y ha estado ahí desde que puedo recordar. Siempre ha estado sola en su corral, y tal vez es por eso que le gusta llamar la atención: un día le quitaba la cartera a una señora descuidada y la estiraba como un chicle, otro nos mostraba cómo podía elongar un neumático hasta el doble de su largo con la fuerza de un coloso; pero lo que más disfrutábamos los niños, era llenar su trompa con comida. Y ella no se hacía rogar, apenas algunos visitantes se acercaban a su cerca, comenzaba a pasear su trompa como una mano enfrente de todos, juntaba lo que le dábamos y se lo llevaba a la boca, lo que para mí era increíblemente sorprendente. Me llevó años entender que la trompa era la nariz y no la boca. A Pelusa también la alimentó mi madre de niña, y muchas veces me he preguntado qué tan cierto es eso de la memoria prodigiosa de los elefantes ¿Se acordará de mi madre niña? ¿Me reconocerá a mí ahora? Y más atrás aún ¿Se acordará de África?¿Sabrá Pelusa que, a su edad, ya debería ser la matriarca de un grupo de hembras viajando por las sabanas africanas?¿Recordará su manada?
Ahora, después de cincuenta años, finalmente se han dado cuenta que un elefante no puede comer pan ni galletitas, y han colocado una segunda cerca para que la gente no pueda alimentarla. Pero Pelusa no lo sabe, y continúa paseando su trompa pidiendo comida, aunque ya no puede alcanzarnos. A veces me fijo en su ojo rojo y extraño, que apunta hacia mí como un cíclope. Y vuelvo a preguntarle en silencio ¿Te acuerdas de mí, Pelusa?¿Te acuerdas de una niña parecida a mí, hace medio siglo?¿Te acuerdas de África?
Pelusa pestañea y sus pestañas son tan largas que le cubren todo el ojo, que se clava rojo en los míos. Intento leer en él, pero tal vez me equivoque. Porque la última vez que miré, creí ver a una niña que era yo, alargándole un pan de los que mi abuela guardaba en la cocina, a otra parecida a mí, usando un vestidito de los años cincuenta y, mirando más profundamente, a un tigre y a un guerrero zulú, brillando lejanos en su ojo de fuego.
Sábado, 02 de Julio de 2005 08:23 #. Tema: Nofret Hay 7 comentarios.

09/04/2005

Suenan las campanas

Emma.jpgEscribí estas líneas hace un par de días, no pretende ser un texto, sólo un recuerdo.



Acababa de bañarme y me estaba vistiendo, cuando las campanas de la catedral se colaron por la ventanita del baño. No sonaban con sus habituales melodías, sonaban como las campanas viejas, cada campanazo se quedaba reverberando en un eco extraño.
“Bueno, se murió el papa”- pensé.
Y, antes de que pudiera darme cuenta, mi mente se alejó más de un cuarto de siglo en el tiempo. Y una casa antigua, enorme, de techos tan altos que parecían llegar al cielo me acogió con su fría tibieza. Y ahí estaba ella, blanca como la nieve, con su eterno semi-luto y su delantal a cuadritos.
-Éste papa que eligieron es el primero que no es italiano en cuatrocientos años.- me contó.
-¿?
-Es polaco.
-¿¿??
-Antes siempre elegían italianos.
-Pero si el anterior era del país de tu papá....
-Por eso, era italiano.
-No, habías dicho que era del país del bisabuelo.
-Y sí...
-¿Y entonces por qué decís que éste es el primer papa que no es italiano en no sé cuántos años?
-¡¡Porque es polaco!!
-¡Pero si el que se murió no era italiano!
-¿Cómo que no?
-Vos me dijiste que no...
-¿¿Cómo que yo te dije que no??
-¡Me dijiste que era de donde era tu papá!
-¡¡¡¡Pero por eso mismo!!!!
-¿Pero entonces por qué decís que es el primero que....?
-¡Aaah!¡Dejame de embromar!- y se fue fastidiada para la cocina.
Yo me quedé enojada, mi abuela nunca me dejaba hablando sola. Ya por aquellos tiempos, tenía yo la costumbre de quedarme con cualquier nimiedad dándome vueltas por la cabeza durante horas, como si fuera el fin del mundo. En cuanto llegó mi madre, corrí a recibirla, ansiosa por contarle que la abuela me había dejado hablando sola y me había dicho cosas sin sentido. Y le conté el extraño diálogo. Mi abuela llegó justo a tiempo para escuchar a mi madre decirme:
-Es que Venecia está en Italia, nena, los venecianos son italianos.
-¿Entonces el bisabuelo era italiano?
-Claro.
Y la cara de culpa de mi abuela, por no haberme comprendido.
-Es que yo pensaba que ella sabía... - dijo afligida, como si se le hubiera caído una olla de agua encima mío.
Mi abuela podía llegar a sentirse culpable si mi sopa le quedaba apenas salada o si al peinarme me daba el menor tironcito o hasta por llegar cinco minutos tarde a buscarme a la escuela.
Y después, una nube de olvido. Escenas sueltas, fragmentos de infancia que vuelven ante el estímulo más inesperado. Y entonces, cuando las atrapo, las guardo con llave en algún rinconcito de mi mente, con la esperanza de que no se vuelvan a perder. Como tu voz, abuela, como el gusto de tus limonadas, como los cuentos que me leías, como tus historias del campo que me hacían volar con la imaginación a un mundo fantástico. Como esos muñecos de trapo que me hiciste, que aún guardo como reliquias de un tiempo mágico que ya apenas ... (... pincha y lee, que no acabé)
Sábado, 09 de Abril de 2005 00:40 #. Tema: Nofret Hay 14 comentarios.

26/03/2005

César y yo

cesar uno.jpgÉste es César, (el de las plumas, a la derecha) y acaba de cumplir diez años en febrero. Todo lo que conté en el cuento es cierto, y aún hay más, pero hubiera sido un tanto inapropiado contar cómo me arrastra el ala por toda la casa, cómo intenta sorprenderme cuando estoy distraída (bueno, a mis pies); es que, como lo crié desde pequeño, no tiene idea de qué especie es, y pues cree que es un tío (o que yo soy una tórtola, no estoy muy segura)
A veces me trae trozos de periódicos para que haga un nido (porque lo crié en un nido de papel) y se lo hago, pero lo malo es que luego se echa y espera que yo ponga un par de huevos en él, cosa que no creo muy probable que suceda. César nunca pierde oportunidad de demostrar que es el macho dominante de la casa, corriéndome a aletazos cuando algo le molesta (que me ría cuando está en mi falda, por ejemplo, o que estornude cuando está dormido en mi barriga ¡y ni qué decir de ponerle la mano encima cuando no está dispuesto, o sacármelo de encima cuando me está acomodando el pelo, con una onda punk!). Yo corro para darle el gusto, pero como está hecho para volar más que para correr, la mayoría de las veces termina rodando y dándose el pico contra el suelo, lo que lo encabrona aún más. Pero eso no quita que, a los cinco minutos, esté llamándome a los gritos como si nada, con el buche inflado y la cola para arriba, abriéndola en abanico al son de un cantito que ya me sé de memoria.
Y así, dulce, gracioso, jodido, ciclotímico, es mi amado plumoso Ave César. :)
Sábado, 26 de Marzo de 2005 09:32 #. Tema: Nofret Hay 25 comentarios.

20/03/2005

Mi vida con César

Este texto no es de mis favoritos, pero ya se me va acabando el repertorio, así que aquí va. (en unos 1500 años escribo otro! :P )


Mi vida con César

César y yo vivimos juntos durante casi diez años. No me imagino la vida sin él, siento que ha estado a mi lado desde siempre.
Al principio era muy dulce y siempre me hacía reír. Hasta que un día, a menos de un año de convivencia, sucedió la primera agresión; no fue muy fuerte, pero me dolió y, casi sin pensarlo, le devolví el golpe. Él se quedó mirándome descolocado, evidentemente, no se imaginaba que era capaz de defenderme. Pero, ante mis respuestas, se encolerizaba más y todo se salía de control. Así que no le di demasiada importancia al asunto y opté por ignorar sus ataques de violencia, porque eran parte de él, era su esencia, y yo sabía que nunca sería capaz de hacerme daño realmente.
Todos quienes lo conocían lo encontraban encantador, pero Inés, mi única amiga, sabía de su temperamento y alguna vez se sinceró: "Vos y tu César... no sé cómo lo aguantás..." Es que nunca pudo entenderlo, sé que siempre me consideró una estúpida por quererlo así. Nunca comprendió cuánto necesitaba su compañía; y es que, cuando no estaba enojado, podía ser tan dulce como en los primeros tiempos, despertarme a la mañana con una canción, hacerme reír... y yo estaba tan sola...
Yo lo aceptaba como era. Y tal vez fue por eso que siempre le perdoné todo: porque él era el único que me aceptaba tal cual soy. ¿Por qué la violencia? Nunca lo entendí, él era muy difícil de comprender, se me hacía imposible entrar en su mente y leer sus pensamientos. Cómo me hubiera gustado poder hacerlo, especialmente cuando, por cualquier pequeñez, montaba en cólera y comenzaba a atacarme. Pero los momentos de afecto y alegría me hacían olvidar sus tontas agresiones.
Cuando enfermó sentí que mi alma se estrujaba. Lentamente, había ido perdiendo su carácter, y siempre estaba cansado y sin apetito. Pasó poco tiempo antes de que supiera de su enfermedad. Él nunca supo lo grave que era, pero el doctor Valman me había dicho la verdad, aún recuerdo sus palabras “No hay forma de saber si el tratamiento va a funcionar, hay que esperar”; le hablé de internarlo, pero me respondió que no haría diferencia.
Una noche, César estaba especialmente mal. Temerosa de lo peor, llamé a Valman: “Si mañana sigue igual, lo llevamos a la clínica”, me respondió. Pero el tono de su voz no hizo sino intranquilizarme aún más.
Intentando disimular mi angustia, entré al cuarto de César, pero lo hallé profundamente dormido. Me descubrí llorando: "César, no me hagas ésto, te necesito, no me dejes" murmuraba para mis adentros. "Te quiero, César" y las lágrimas corrían por mi rostro.
Siempre supe que, posiblemente, la diferencia de edad lo haría partir antes que yo, pero no estaba lista para ésto, aún no, no resistía la idea de perderlo.
Me llevé una reposera a su habitac... (... pincha y lee, que no acabé)
Domingo, 20 de Marzo de 2005 05:44 #. Tema: Nofret Hay 14 comentarios.

11/03/2005

Querido diario

gato.jpgEste cuento había subido a atra unos pocos días antes de la hecatombe viral. Aquí va para los que no alcanzaron a leerlo. (Y para todo el que guste, claro)

Querido diario

Querido diario:

Hoy mamá trajo un gatito. Es color crema, peludo como un pompón, y tiene los ojos azules. Mamá dice que es siamés (no sé bien qué quiere decir) Es muy juguetón y me tironea de los cordones de las zapatillas a cada rato. Es la primera vez que me dejan tener un animalito. Le puse de nombre Nino.

Querido diario:

Mamá me dijo que soy un tonto por decirle Nino, que es una gata, y que por eso la compró, para que tenga gatitos y venderlos. Así que ahora se llama Nina. Va a ser lindo cuando tenga los gatitos. Siempre estamos jugando y, a la noche, se acurruca a mis pies y se duerme ronroneando. A veces no me deja hacer los deberes, porque se pone a jugar con mi lápiz en cuanto empiezo a moverlo para escribir. Así que arranco una hoja, hago una pelotita y se la doy, y ella la corre como loca por toda la pieza, después me la trae y se queda mirándome para que se la tire de nuevo. Yo pensaba que sólo los perros hacían esas cosas, pero Nina es muy inteligente. Aunque yo sea tonto, como siempre me dicen mamá y papá, a ella no le importa, y me quiere mucho igual.

Querido diario:

Hoy Nina se llevó una paliza, porque se subió a la biblioteca y agarró ese adorno viejo que era de la abuela de papá, y se puso a jugar hasta que lo rompió. Papá la corrió con el cinturón y, por más que se escondía abajo de los muebles, la agarró de la cola y le dio un montón de cinturonazos. Yo la rescaté y me metí con ella en mi pieza, pero cómo duele ese cinturón cuando pega con la hebilla, me quedó una raya roja en la cara y me salió mucha sangre. Ahora quedé con el cachete hinchado y se van a reír de mí en la escuela, como siempre.

Querido diario:

Hoy sí que hicimos lío con Nina. Resulta que ella se puso a jugar con un globito del árbol de navidad, y se le enganchó una uña; yo la quise desprender, y nos caímos los dos con árbol y todo. Tengo la cola toda colorada, supongo que Nina también, pero a ella no se le nota por el pelo. Ya no quiere salir más de mi pieza, se asustó mucho con la paliza que le dio papá. Le puse un almohadón viejo al lado de mi cama, y la pasamos acá, los dos solos todo el día, salvo cuando voy a la escuela. Quisiera poder llevarla conmigo.
Pero ya le dije que no tenga miedo, que me tiene a mí para defenderla.

Querido diario:

Papá está enojado con mamá, y ella con Nina, todo porque se le están poniendo los ojitos amarillos y el pelo gris, y parece que eso quiere decir que no es siamesa. Papá le estuvo gritando a mamá que eso le pasa por comprar una gata sin papeles ¿Qué será una gata con papeles? No sé, pero mamá ya no le da más el alimento para gatos, ahora le da bofe crudo, a veces le hace mal y la hace vomitar. Yo le consigo pedacitos de carne o pescado de la heladera, ¡y se los come con u... (... pincha y lee, que no acabé)
Viernes, 11 de Marzo de 2005 03:57 #. Tema: Nofret Hay 12 comentarios.

02/03/2005

Inédito: Un nuevo ritual

bosqueLo prometido es deuda, aquí va un cuento que nunca publiqué antes, para que no se aburran los antiguos de atra!

Un nuevo ritual

Ipy ha sido siempre una mujer exitosa. Ha cumplido cuarenta años (un logro muy poco común) y trajo al mundo a catorce hijos. Su cuerpo es fornido, sus partos fueron fáciles. Aún tiene dos hijos con vida (un varón y una mujer) y numerosos nietos. Siempre supo proporcionarse buenos y abundantes alimentos. Nació para triunfar.
Pero, últimamente, sus huesos comenzaron a dolerle y ha perdido agilidad. Los pocos dientes que le quedan le hacen difícil masticar, y ya le da miedo morder algo duro, porque varias veces se le ha quedado un diente clavado en un trozo de carne.
Ipy se ha apegado especialmente a su última hija y disfruta de su compañía; comparten la comida, juntan frutas, cazan liebres, atrapan peces en el río. Nunca se han separado desde que la niña nació, y su vínculo se ha ido fortaleciendo con los años. Si bien otros niños se apartan de sus madres en cuanto pueden valerse por sí mismos, borrando a sus progenitoras de sus memorias, la hija de Ipy encontró en su madre a su mejor compañera.
Pero hoy la jovencita ha amanecido a los gritos; Ipy intenta levantarla del sitio en que se halla tendida, pero la muchacha la rechaza y se convulsiona, retorciéndose. Su madre fija la vista en el vientre enorme de la niña de doce años, ve los espasmos, reconoce esos dolores; pero los gritos la ponen nerviosa y se aleja, buscando algo de calma. Se siente extraña. Toca su propio vientre, ya vacío desde hace algunos años, pero aún recuerda el dolor y lo que viene después.
Al final del día, se acerca a su hija esperando encontrar un bebé, pero no hay nada, y la niña continúa a los alaridos; tampoco acepta la comida que su madre le ofrece.
Dos días han pasado y, cada vez, Ipy comprende menos por qué no aparece el niño.
Al amanecer del tercer día, halla a su hija adormecida; por suerte, ya casi no se queja, pero no hay ningún bebé. ¿Dónde está? La madre se acerca a cada rato y, a medida que pasan las horas, su confusión aumenta, mientras la energía de su hija disminuye.
Finalmente, la halla profundamente dormida, con un niño entre sus piernas, aún atado a ella y rodeados por un charco de sangre. Ipy intenta cortar el cordón con los dientes, pero ya no tienen suficiente filo, así que usa una piedra cortante; luego coloca al bebé sobre el pecho de su hija, los arropa con el abrigo de piel de la niña y se va a dormir.
Al día siguiente, el llanto del niño retumba estridente. Pero algo extraño le sucede a la muchacha. Su madre la toca: está rígida como un trozo de madera. Se sobresalta, se queda mirándola por largo rato; siente algo horrible, aunque no sabe qué es.
Ipy toma al niño entre sus brazos, como tantas veces lo ha hecho con sus hijos, y lo acerca a su cuerpo, pero sus pechos ya estériles no pueden alimentarlo. Igualmente, continúa ofreciéndole su seno. El pequeño succiona con ... (... pincha y lee, que no acabé)
Miércoles, 02 de Marzo de 2005 00:45 #. Tema: Nofret Hay 13 comentarios.

23/02/2005

Algo más psicodélico: El abismo

angel.jpgÉste fue mi segundo texto, cuando lo escribí no existía internet, y simplemente estaba guardado entre mis diarios para ser leído sólo por mí. Por eso se puede interpretar de distintas maneras. (Para los antiguos de atra, prometo que el próximo es inédito!)

EL ABISMO

Hubo alguien a quién admiré más de lo que puedo expresar. Conocía todos los misterios de la vida, y me los revelaba con absoluta sencillez.
Para ella, todo era claro y simple: la vida, la muerte, el amor, el odio; todo era blanco o negro, bueno o malo, sin lugar para medias tintas.
Tenía los ojos brillantes y profundos como una noche estrellada, y palpitaba en ellos la intensidad de la vida. Era suave como la brisa y fuerte como la roca, tierna como un ángel y brava como un león. Pendía de su cuello blanco el símbolo de la cruz, y ardía en su corazón el fervor de los antiguos cristianos en sus ritos prohibidos.
Hablaba sólo con la verdad, y callaba lo que no debía decirse.
Podía sentir el brillo de un campo soleado, la intensidad de un atardecer en el mar, la paz de un templo en penumbras. Amaba su vocación, la deslumbraba su tierra, lo daba todo por un amigo.
A nada le temía, porque, me decía, nada hay que temer si uno se sabe justo.
Pecaba a veces de utópica en sus ideales, jamás se detenía a pensar si eran realizables, porque nada parecía imposible para su espíritu desbordante de ímpetu y juventud.
Y es que, quizás, todo lo habría logrado, si sólo hubiera vivido un instante más.
Una noche sin luna, vagaba por lo alto de una colina, meditando, como solía hacerlo, en el sentido trascendente de las cosas, cuando, de pronto, algo crujió bajo sus pies. La tierra empezó a abrirse, y pude verla luchar por su vida mientras se hundía rápidamente.
Desconcertada por lo que veía, me llevó un tiempo reaccionar y abalanzarme hacia ella.
Llegué en el momento exacto en el que la tierra abierta la succionaba hacia un pozo sin fondo. Aplastada contra el piso, extendí cada músculo de mis brazos y llegué a tocar su mano; durante unos segundos, nuestros dedos se entrelazaron, y yo miré dentro de sus ojos sabios en busca de una idea, de algo que me permitiera salvarla. Pero era demasiado tarde: pude ver su rostro contraerse de dolor, pude ver sus uñas destrozarse en un feroz intento por clavarse en la tierra. Recurrí a todas mis fuerzas, pero no logré sostenerla, y tuve que ver cómo se desbarrancaba inexorablemente hacia la negrura más absoluta.
La tierra se cerró rápidamente sobre ella, y yo me quedé tendida en el suelo, incrédula: aquello no podía haber pasado, simplemente, no podía ser real.
Me incorporé como pude y miré a mi alrededor: todo estaba igual, nada había cambiado; la gente seguía peleando y riendo en sus propios mundos, totalmente indiferentes al horror que me envolvía.
Mientras me alejaba del lugar, con la mirada perdida y el pecho oprimido, se apoderó de mi mente la más profunda sensación ... (... pincha y lee, que no acabé)
Miércoles, 23 de Febrero de 2005 05:15 #. Tema: Nofret Hay 6 comentarios.

19/02/2005

Mi primer texto: El lago

lago dos.jpgEl lago fue el primer texto que escribí, (hace unos 4000 años :P) con él debuté en atra, y con él debuto aquí. (a ver cómo me sale!)


EL LAGO

Atardecía. Recostada sobre un sillón, observaba el cielo, de un celeste intenso y sin nubes; no había viento, no hacía frío ni calor, y el zumbido de las chicharras resonaba a lo lejos, dando una sensación de serenidad y quietud estival. Una tarde perfecta, bellísima, intensa, demasiado bella para estar viéndola por una ventana, demasiado ideal para ser ignorada.
De pronto, notó que la perfección era arruinada insensiblemente por una moto que pasaba a toda velocidad, y enseguida pudo oír también el televisor del vecino, que no parecía contentarse con oírlo él solo, y después un auto, y alguien martillando, histerizando. Las chicharras se alejaron y sólo se escuchó el ruido mecánico de una ciudad apurada y artificial.
Entonces se le ocurrió. ¿qué hacía allí, en ese estúpido sillón, sin nada que hacer, desperdiciando una tarde como ésa?. Pensó en un parque soleado, tranquilo, con el pasto verde brillante, con un lago, con árboles y pájaros llenando el aire con sus trinos.
Pero algo le impedía moverse, como poderosos brazos que, saliendo del sillón, no le permitían levantarse. Conocía esos brazos, esa fuerza ; sabía lo que era y decidió, una vez más, quitarle el disfraz.
Entrecerrando los ojos, pudo verse revolviendo en el ropero, vistiéndose y saliendo de la casa; una vez afuera, caminaría dos cuadras hasta la cochera y sacaría el auto.
Ya en medio de la calle, la asaltaría la primera pregunta: ¿a dónde voy?. Se decidiría por un parque de las afueras, el menos concurrido que conocía, y buscaría las calles para llegar.
A mitad de camino, la segunda pregunta, esa maldita pregunta que siempre arruinaba cualquier cosa espontánea que intentaba hacer, haría irrupción en su cerebro sin piedad: ¿pero qué carajo estoy haciendo?. La respuesta era simple: voy a un parque a despejarme. Sí, la respuesta era muy simple....demasiado simple, casi estúpida, decididamente ridícula.
Su cerebro práctico y programado ya no aceptaba esa clase de respuestas; pero se había vestido, había sacado el auto y ya estaba más cerca del parque que de su casa, de modo que, dando la vuelta y regresando, sólo conseguiría sentirse más tonta de lo que ya se estaba empezando a sentir; así que pisaría el acelerador e, intentando quitarse la molesta pregunta de la mente, seguiría adelante.
Finalmente encontraría el parque: pasto amarillento, árboles y un lago. Bajaría del auto y se dirigiría hacia el agua, (porque a eso se suponía que había ido) e intentaría concentrarse en la belleza del paisaje.
Parada en la orilla, pudo ver pequeños círculos concéntricos en la serena superficie del lago, señal de que estaba habitado por mojarritas y otros pequeños peces (panzudos , palometas , viejitas...los nombres aún sonaban e... (... pincha y lee, que no acabé)
Sábado, 19 de Febrero de 2005 07:11 #. Tema: Nofret Hay 10 comentarios.

16/02/2005

Entréeeeeeeeeeeee!!!!!!

carnet 11.jpgBravo!!! Bravo!!! entré!!! entré!!!....uy! ¿¿¿y ahora qué hago????
A ver si puedo mandar una foto...
Miércoles, 16 de Febrero de 2005 08:34 #. Tema: Nofret Hay 16 comentarios.




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